Marrano.
Sujeto sucio y desaliñado; persona que procede con vileza. Es insulto intercambiable con el de
"cerdo, puerco, cochino, gorrino o guarro". No está clara su etimología, como substantivo alusivo al
animal; como tal es de uso antiguo en nuestra lengua, remontándose a los orígenes del idioma, hacia el
siglo X, en que aparece en escrituras leonesas de compra-venta. Cree Corominas que se trata de una de las
voces del fondo prerrománico, pero no resulta descabellado atribuirle origen árabe, en cuya lengua
mahran equivale a "cosa prohibida". Amén de lo dicho, conviene tener en cuenta otras connotaciones de
tipo étnico-religioso que convirtieron este calificativo en sinónimo de tornadizo, converso, judío o
morisco que abrazaban el cristianismo de manera insincera, para eludir la expulsión. Como el marrano
solía volver de manera oculta a la práctica de su antigua fe, ser tachado de tal adquirió tintes peligrosos,
ya que una acusación de esa naturaleza acarreaba, hasta la desaparición del tribunal del Santo Oficio,
afrontar la cárcel, e incluso la pena capital.
Cree Covarrubias (1611), erróneamente, que el término naciódel hecho de pedir los judíos y moriscos, como condición para su conversión, se les concediera merced de no tener que comer cerdo o marrano, no tanto por cumplir con la ley mosaica o coránica, cuanto por la repugnancia que decían les causaba la carne de este animal. De esta singularidad nacería el llamarles con el nombre del animal que aborrecían, vituperio que les sería asignado por sarcasmo a estos cristianos nuevos.
El insulto se generalizó a partir del Renacimiento, y se extendió por Europa, donde se llamaba"marrano" a todos los españoles, para zaherirlos tachándoles de judíos o cristianos nuevos. En este sentido se documenta en la comedia cervantina, La casa de los celos, donde Roldán insulta a Bernardo tachándolo de cristiano nuevo, de sangre poco limpia, de converso: