Asesinado hoy por ETA el 3 de diciembre de 2008, dedicó su vida a impulsar y fortalecer, junto con dos de sus hermanos, la empresa constructora Altuna y Uría, que heredaron de su padre y en la que también trabajan sus hijos.
Pese a sus 71 años, Ignacio Uría seguía parcialmente activo en la empresa y se dedicaba por las mañanas a visitar "in situ" las numerosas obras que esta compañía tiene adjudicadas en Guipúzcoa, donde departía con los jefes de obra y se interesaba y controlaba el estado de los trabajos, según han comentado a Efe fuentes de Altuna y Uría.
La empresa fue fundada en los primeros años de la década de los 50 por su padre, Alejandro, un albañil que "empezó de cero" y que procedía del caserío "Azkune" del barrio de Loyola, el mismo en el que se ubica la compañía.
Alejandro legó la empresa a sus tres hijos varones, Imanol, Ignacio y Luis Mari, aunque éstos compartían la propiedad con los tres hijos de Altuna, el socio de su padre.
Que sin sentido !!!!!
Ignacio majo,descansa en paz alla donde estes.









